El origen de la ‘Gordita’, el producto icónico de Inca Kola

Hace más de 20 años, Inca Kola introdujo un novedoso empaque que en la actualidad es el segundo más exitoso de su portafolio.

Pedir “una gordita” en una bodega o restaurante en el Perú no necesita de mayor explicación. Desde hace más de dos décadas, el término se asoció al formato de la gaseosa de 625 ml que introdujo en el mercado Johnny Lindley Taboada, creador de Inca Kola y que en la actualidad es el producto más icónico de la marca. ¿Por qué?

Al inicio de los años noventa, la mayoría de jugadores de la industria de gaseosas presentes en el país competían con el formato de medio litro. Era el convencional. Sin embargo, Lindley cayó en cuenta que había una oportunidad de consumo que sus rivales no estaban considerando y la explotó.

“En esa época era muy común ver a la gente reunirse en una bodega o un parque para compartir algo de tomar o de comer. Y los envases de medio litro no alcanzaban para compartir entre dos o más personas. Es allí que se lanza este empaque de Inca Kola“, explica el gerente de márketing de Coca-Cola en Perú, Alfredo Quiñones.

El producto rápidamente caló en el público por su atractiva forma visual -más ancha que larga-, que contrastaba con los empaques de la competencia, mucho más alargados (y percibidos como delgados) y por su mayor contenido, maximizado con la contundente frase de “medio litro gigante” grabada en la botella.

“Automáticamente se lanza el producto empieza a tener mucha acogida, tanto es así que se le empieza a denominar         ‘la gordita’ por cariño de los consumidores y hasta ahora es recordada de esa forma y sigue teniendo muy buena aceptación básicamente porque esa ocasión de consumo sigue latente en el mercado”, agrega.

Además, Johnny Lindley añadió una innovación que cerraría con broche de oro su creación y le daría una ventaja diferencial sobre la competencia: la tapa rosca.

Con el producto en el mercado, la estrategia de distribución de ‘la gordita’ de Inca Kola se definió para los canales tradicionales (como las bodegas) y los restaurantes. “Como este empaque nace con la finalidad de llenar una ocasión de consumo, rápidamente se empezaron a armar ‘combos’ en las bodegas y esa idea, que funcionó muy bien, fue extrapolada a los restaurantes”, anota Quiñones.

En la actualidad, ‘la gordita’ de Inca Kola representa el 25% de las ventas del portafolio de envases retornables  y es el segundo empaque con el mayor número de transacciones que poseen.

MÁS DATOS

► EXPORTACIÓN.  ‘La gordita’ de Inca Kola no se exporta a otros mercados por ser un empaque no retornable, que complica su transacción fuera del país.

► ¿BOTELLA DE PLÁSTICO? Inca Kola no planea hacer ningún cambio en el formato de 625 ml, ni migrarlo al plástico. “El problema de hacerlo no retornable (de plástico) es que tendríamos que subirle el precio y eso desposiciona el concepto central del producto, que es compartirlo a un precio económico”.